jueves, 23 de septiembre de 2010

El guión establecido

A nadie le gusta sentirse controlado... pero...
¿Eres quien quieres ser? ¿Donde termina nuestra personalidad inculcada y comienza la realmente propia? Difícil saberlo... o más que difícil, no fácil de admitir.
A diario nos controlan, nos llevan de la mano justo por el que dicen ellos, es el camino correcto...
Todos buscamos un estatus superior, sea como sea, sin pararnos a pensar a quien afecta esto...
Desde el empresario que busca mayores beneficios a costa de reducir costes, hasta el obrero que elige trabajar horas extras sin pensar que con esto consigue que despidan compañeros, reduciendo los puestos de empleo...
Todos somos culpables de que en la actualidad haya más de 4 millones y medio de parados y que la cifra siga creciendo...
Lo tenemos más que merecido, pero eso sí, unos más que otros... En años atrás, cuando teníamos vacas gordas, estas no alimentaron a todos por igual, los beneficios se quedaron en el bolsillo de unos pocos, y ahora, con vacas flacas, todos pagamos por igual.
Pero al margen de que esto y muchísimas otras cosas más, sean totalmente injustas, no nos soltamos de la mano que nos guía.
Esta mano cada cuatro años nos acaricia y nos vuelve a decir que todo va bien, y que no tengamos miedo. Nos promete que todo está apunto de mejorar, pero esas promesas pasan al olvido enseguida...
Al igual que el niño deja de llorar en la feria cuando su padre le promete que le comprará el globo al día siguiente, todos nosotros volvemos a nuestras vidas, a intentar sacarlas adelante, tranquilos porque nos han prometido que si somos buenos, esto pronto mejorará...

¿Maduraremos a tiempo y nos daremos cuenta que estas promesas nunca se harán realidad?

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